
El Ejército de Liberación Nacional (ELN) decretó un paro armado nacional de 72 horas, vigente desde las 6:00 a. m. del 14 de diciembre hasta las 6:00 a. m. del 17 de diciembre. El grupo guerrillero justificó la medida como una protesta política frente a lo que denomina amenazas externas e intervención extranjera, aunque el impacto real recayó sobre la población civil.
Durante este periodo, el ELN advirtió a la ciudadanía que no se movilizara por carreteras ni ríos, especialmente en zonas donde tiene presencia. Como ocurre en este tipo de acciones, el objetivo principal fue paralizar el transporte, el comercio y generar presión mediante el miedo, sin necesidad de control total del territorio.
Hechos registrados desde el inicio
Desde el 14 de diciembre, varias regiones del país reportaron reducción del transporte intermunicipal, cierres preventivos de vías y aumento del pie de fuerza. En departamentos como Norte de Santander, Santander, Chocó, Arauca y algunas zonas del Caribe y el suroccidente, la movilidad se vio afectada por temor a ataques o retenes ilegales.
También se presentaron hechos violentos aislados, incluyendo ataques armados y hostigamientos, que dejaron víctimas civiles. Estos hechos confirmaron que, aunque el ELN aseguró “respetar a la población”, el paro armado sí tuvo consecuencias directas sobre la seguridad y la vida cotidiana.
Reacción del Gobierno
El presidente Gustavo Petro rechazó públicamente el paro armado, señalando que no era una acción contra potencias extranjeras sino contra los colombianos. Ordenó a la Fuerza Pública mantener operaciones ofensivas contra el ELN y llamó a la ciudadanía a no ceder ante las amenazas, aunque en la práctica muchas autoridades locales optaron por medidas preventivas para evitar riesgos.
Al mismo tiempo, se reforzaron operativos militares y policiales, se activaron planes de contingencia y se mantuvo vigilancia especial en corredores viales estratégicos.
Impacto en la población
El paro armado provocó:
Disminución de la movilidad terrestre y fluvial.
Suspensión parcial del transporte público y de carga.
Comercios cerrados o con horarios limitados en algunas zonas.
Clima de temor e incertidumbre, especialmente en áreas rurales.
Situación hasta el 17 de diciembre
El paro armado estuvo previsto hasta la madrugada del 17 de diciembre. Aunque no se registró una paralización total del país, sí dejó afectaciones focalizadas, tensión social y un nuevo deterioro del ambiente de seguridad, en medio de un proceso de diálogo con el ELN que sigue siendo frágil.