
La justicia en Bogotá condenó a 22 años y 4 meses de prisión a Simeón Pérez, alias “El Viejo”, por su participación en el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay. La decisión se dio luego de que el acusado aceptara su responsabilidad en un acuerdo con la Fiscalía, lo que permitió avanzar más rápido en el proceso.
De acuerdo con las autoridades, “El Viejo” no fue quien disparó, pero sí tuvo un papel importante en la organización del crimen. La investigación indica que ayudó a planear el ataque, hizo seguimiento al senador semanas antes y coordinó parte de la operación. También habría sido el encargado de entregar el arma a otra implicada, alias “Gabriela”, quien a su vez la puso en manos del menor de edad que ejecutó el atentado.
Este punto es clave para entender el caso: las autoridades han explicado que no se trató de una acción improvisada, sino de un plan organizado con varias personas cumpliendo roles distintos. Por ejemplo, mientras unos hacían vigilancia, otros se encargaban de la logística, como conseguir armas, dinero y transporte.
Otro dato importante es que, después del crimen, “El Viejo” habría ayudado a “Gabriela” a huir. Según la Fiscalía, le envió dinero y un celular para facilitar su escape hacia Caquetá, donde finalmente fue capturada. Esto muestra que la red no solo actuó antes del atentado, sino también después, intentando evitar que los responsables fueran detenidos.
Hasta ahora, ya hay tres personas condenadas: el menor que disparó, “Gabriela” y “El Viejo”. Sin embargo, el caso está lejos de cerrarse. Todavía hay varias personas capturadas que no han sido condenadas, y lo más importante: aún no se ha establecido con claridad quién ordenó el asesinato.
La Fiscalía maneja dos posibles explicaciones. En ambas aparece el grupo armado ilegal conocido como Segunda Marquetalia, liderado por alias Iván Márquez. La primera hipótesis dice que el ataque pudo ser una forma de mostrar poder en medio del ambiente político del país. La segunda plantea que el crimen estaría relacionado con problemas internos dentro de ese grupo, es decir, una lucha por el control entre sus propios miembros.
Este punto es el más delicado del caso. Aunque ya hay responsables directos en prisión, la familia del senador insiste en que lo más importante es encontrar a quienes dieron la orden y financiaron el crimen. Es decir, no solo castigar a quienes ejecutaron el plan, sino también a quienes lo pensaron y lo pagaron.
En resumen, la condena de “El Viejo” es un avance importante porque confirma que hubo una estructura detrás del asesinato. Pero la investigación sigue abierta y el mayor reto de las autoridades es llegar a los autores intelectuales, para cerrar completamente uno de los casos más graves y sensibles del país en los últimos años.