
La salida de Cielo Rusinque de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) no es un despido ni una renuncia voluntaria; es lo que en derecho se llama una “nulidad de nombramiento”. El Consejo de Estado ha dicho, en pocas palabras, que el Gobierno Nacional se saltó los pasos legales para sentarla en esa silla.
Pero, ¿por qué un tribunal tumba a una funcionaria tan cercana al Presidente? Aquí te lo explicamos en tres claves:
1. El pecado del “afán” procedimental
Para cargos técnicos como la SIC —que vigila desde el precio de la leche hasta la protección de tus datos personales—, la ley exige que la hoja de vida del candidato esté publicada en la web de la Presidencia por lo menos tres días calendario antes de firmar el decreto.
El objetivo es que cualquier ciudadano pueda revisarla y presentar observaciones. En el caso de Rusinque, el Consejo de Estado determinó que no se cumplió este plazo de publicidad. Al ignorar este requisito, el acto de nombrarla quedó “viciado”.
2. ¿Perfil político vs. Perfil técnico?
Aunque el fallo se centra en el error del tiempo de publicación, de fondo late una discusión mayor: la idoneidad.
- Rusinque: Es una abogada constitucionalista con amplia trayectoria pública.
- La SIC: Requiere experiencia específica en libre competencia, propiedad industrial y protección al consumidor.
La justicia administrativa en Colombia se ha vuelto muy estricta: ya no basta con ser un abogado prestigioso; hay que demostrar que se sabe del “negocio” específico de la entidad que se va a dirigir.
3. El efecto dominó en la Casa de Nariño
Este fallo no es un caso aislado. Se suma a una serie de decisiones donde el Consejo de Estado ha tumbado nombramientos por errores en el trámite o por no cumplir con la Ley de Cuotas.
¿Qué pasa ahora?
- Interinidad: La SIC quedará en manos de un encargado, lo que podría frenar investigaciones en curso contra grandes empresas o sectores de servicios públicos.
- Repetición del proceso: El Gobierno debe postular a alguien nuevo (o a la misma Rusinque, si subsana los requisitos), pero esta vez cumpliendo rigurosamente con los días de exposición pública de la hoja de vida.
La caída de Rusinque es un recordatorio de que, en el Estado, la forma es fondo. No basta con tener la confianza del Presidente; hay que cumplir el “manual de instrucciones” que dicta la ley para evitar que los jueces anulen las decisiones del Ejecutivo.