
Excontratistas de Meta han revelado que empleados de la empresa podían leer chats privados de WhatsApp, contradiciendo las promesas de cifrado total que la compañía anuncia desde hace años. Esto desató una demanda colectiva de usuarios de países como México, Brasil e India, presentada el 24 de enero de 2026 en un tribunal de San Francisco, y ahora el Departamento de Comercio de Estados Unidos investiga bajo la “Operación Cifrado de Origen” para verificar si los mensajes son realmente inaccesibles, incluso para la propia Meta.
Detalles del escándalo
Antiguos trabajadores temporales contaron que el personal de Meta accedía, almacenaba y analizaba conversaciones de WhatsApp, pese al “cifrado de extremo a extremo” que supuestamente deja los mensajes solo en los celulares de los usuarios. La demanda acusa a la empresa de engañar a sus más de 2 mil millones de usuarios con publicidad falsa sobre privacidad absoluta.
¿Por qué es grave?
Este caso pone en riesgo la confianza de millones que usan WhatsApp para temas personales, negocios o sensibles, creyendo que nadie más ve sus chats. Si se confirma, Meta podría enfrentar multas enormes, como los 5 mil millones de dólares que pagó en 2019 por violaciones similares, y abriría la puerta a regulaciones globales más estrictas sobre apps de mensajería.
¿Qué es Meta y su respuesta?
Meta es la empresa dueña de Facebook, Instagram y WhatsApp, comprada esta última en 2014 por 19 mil millones de dólares bajo la dirección de Mark Zuckerberg. La compañía niega todo, califica las acusaciones de “frívolas y falsas”, y asegura que usa el protocolo Signal desde hace una década, con claves de cifrado solo en dispositivos de usuarios, impidiendo cualquier acceso interno.
En resumen, este lío expone las grietas en la privacidad digital de gigantes tech y urge a los usuarios a repensar qué comparten en apps populares, mientras las autoridades deciden si Meta realmente protegió sus promesas o solo las usó como gancho publicitario.