
La noticia ha sacudido a la ciudad: los dos jefes máximos de las bandas que más azotan a Barranquilla, Jorge Eliécer Díaz Collazos (alias “Castor”) y Digno Palomino, serán trasladados a la cárcel El Bosque. Esta decisión, confirmada por el Gobierno este 10 de enero de 2026, ha generado una mezcla de esperanza y mucho miedo entre los barranquilleros.
Aquí te explico de qué se trata este movimiento en palabras sencillas:
¿Por qué los traen a la ciudad?
El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Justicia, tomó esta decisión por varias razones:
- Tenerlos “a la mano”: Se busca que, al estar en la ciudad donde operan sus bandas (Los Costeños y Los Pepes), sea más fácil incluirlos en los diálogos de paz que propone el presidente Petro.
- Vigilancia directa: Dicen que tenerlos en una sola cárcel permitirá que la Inteligencia del Estado los cuide más de cerca para que no sigan delinquiendo.
- Momento político: Como estamos cerca de elecciones, el Gobierno quiere demostrar que tiene el control de la situación en la Costa.
Los grandes miedos de la gente
Aunque el Gobierno dice que es para mejorar las cosas, en las calles de Barranquilla la preocupación es real por tres motivos:
- Mandar desde la celda: El mayor temor es que, al estar tan cerca de sus barrios y de su gente, les sea mucho más fácil seguir ordenando extorsiones y ataques por celular o a través de las visitas.
- Dos enemigos bajo el mismo techo: “Castor” y Digno Palomino son rivales a muerte. Ponerlos en la misma cárcel es como poner a dormir a un gato y a un ratón en la misma caja; la seguridad interna de la cárcel El Bosque tendrá que ser impecable para evitar una tragedia.
- El golpe al comercio: Los comerciantes temen que, con sus jefes en la ciudad, las bandas se sientan “con más fuerza” para cobrar vacunas y presionar a los negocios locales.
¿Qué sigue ahora?
Ahora la pelota está en la cancha del INPEC (los guardianes de la cárcel) y la Policía. Ellos tienen que asegurar que la cárcel El Bosque no se convierta en una oficina de negocios turbios, sino en un lugar donde estos líderes paguen sus deudas con la justicia de verdad.
La gran pregunta que todos se hacen es: ¿Bajará la violencia en las calles o esto es solo darle gasolina al fuego? El tiempo y los resultados en seguridad dirán si esta fue una buena jugada o un error costoso para la tranquilidad de los barranquilleros.