Barranquilla fortalece su red de bosques urbanos y apuesta por una ciudad más verde.

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Fuente: Prensa Alcaldia de Barranquilla

En el marco del Día Internacional de los Bosques, la ciudad de Barranquilla destacó los avances de su estrategia ambiental basada en la siembra y mantenimiento de árboles, consolidándose como un referente en arborización urbana en Colombia.

La administración del alcalde Alejandro Char informó que actualmente se mantienen más de 136.000 árboles en toda la ciudad, junto con una red de cinco bosques urbanos ubicados en diferentes zonas. Estos espacios no solo cumplen una función estética, sino que se han convertido en una herramienta clave para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

Los bosques urbanos están distribuidos en sectores como Suroccidente, Norte-Centro Histórico y Riomar, e incluyen puntos como Miramar, Campo Alegre, Hogar Caribe, Ciudad Caribe y El Pueblo. En cada uno de estos espacios hay miles de árboles de especies adaptadas al clima tropical, como el roble morado, el almendro y la ceiba, que ayudan a regular la temperatura y mejorar el aire.

Uno de los aspectos más importantes de esta estrategia es su impacto ambiental. Cada árbol puede capturar hasta 50 kilos de dióxido de carbono al año, retener agua lluvia —lo que ayuda a prevenir inundaciones— y generar sombra suficiente para reducir la sensación térmica hasta en 20 grados en su entorno cercano. A nivel general, la cobertura arbórea puede disminuir la temperatura percibida en la ciudad entre 3 y 8 grados.

Detrás de este trabajo está el programa Siembra Más, que cuenta con cerca de 500 jardineros y una operación constante durante toda la semana. El mantenimiento incluye riego, poda, fertilización y control de plagas, lo que garantiza el crecimiento adecuado de los árboles, especialmente en una ciudad con altas temperaturas y fuertes brisas.

Además, el esfuerzo logístico es significativo. Por ejemplo, solo uno de los bosques urbanos puede requerir más de 50.000 litros de agua en una jornada completa de riego. Esto demuestra que la arborización urbana no es solo sembrar árboles, sino mantenerlos a largo plazo.

Esta estrategia también se entiende como una inversión a futuro. Un árbol puede tardar alrededor de 10 años en madurar, pero su vida puede extenderse hasta más de un siglo, lo que convierte cada siembra en un aporte para las próximas generaciones.

En un contexto global marcado por el cambio climático, Barranquilla se suma a otras ciudades de América Latina que ven en los bosques urbanos una solución real frente al aumento de temperaturas, la contaminación del aire y la pérdida de biodiversidad. Más que un elemento decorativo, el verde urbano se posiciona como una infraestructura esencial para el bienestar de la población.